Creo desde la emoción. Para mi, apoyar la fibra o el pincel sobre la hoja en blanco es lo mismo que poner los pies en la tierra, sentir ganas de caminar o mejor dicho bailar, es un acto coreográfico.
 

La línea me marca un recorrido que no sé cuántas veces recorreré sin apuro, hasta conseguir una síntesis que cuente y que deje algo fuera. 
 

Mi primer trazo es el desencadenante, puede ser un círculo, una línea recta o una forma irregular. Todo lo que hago queda en algún lugar, no corrijo, la goma de borrar no existe en mi taller.

Una vez, un profesor me dijo:
-El arte, no es lindo, feo, justo o injusto, es expresión, "ES"