Mariana Perel
Escritora, periodista
Libros, copas, bicicletas, una cartera.
Dar vuelta cada página supone el encuentro con
palabras que refieren a objetos; y objetos que
suponen palabras.
Así, de a poco, página por página, Debora
Zilberman invita a que asomen recuerdos propios.
Después de todo, si hay algo que nos pertenece,
es lo cotidiano. Y lo que nos diferencia.
“Cuarenta relatos cotidianos” arriesga la
posibilidad de mirar objetos que, quizá, por tener
tan cerca, perdemos de vista. Sin dudas, ofrece
una mirada tierna, curiosa. Lúdica.
Una mirada que celebra lo maravilloso
de lo simple.


Verónica Bonacchi
Periodista
Visto de lejos, cualquier objeto puede ser
apenas eso: algo sin presente ni pasado,
una pieza más o menos útil.
En “40 objetos cotidianos”, esa distancia
no existe: sabia y lúdica, Débora Zilberman
practica una mirada microscópica y aísla,
en cada uno de ellos, historias, recuerdos,
buenos y malos tragos, vergüenzas,
emociones, que aún siendo personales se
vuelven universales. Y es entonces cuando
una taza, una almohada, una vela, una
copa, pueden ser un mundo.
