top of page

Cuarenta relatos cotidianos nace en un aeropuerto mientras espero que me llamen a embarque. Pido una taza de café, abro el cuaderno y comienzo a dibujar tazas. Una , dos, tres y más. El viaje duró veinte días, y se sumaban los lápices, las carteras, los peces. 

  • Instagram

Mariana Perel

Escritora, periodista

Libros, copas, bicicletas, una cartera.

Dar vuelta cada página supone el encuentro con

palabras que refieren a objetos; y objetos que

suponen palabras.

Así, de a poco, página por página, Debora

Zilberman invita a que asomen recuerdos propios.

Después de todo, si hay algo que nos pertenece,

es lo cotidiano. Y lo que nos diferencia.

“Cuarenta relatos cotidianos” arriesga la

posibilidad de mirar objetos que, quizá, por tener

tan cerca, perdemos de vista. Sin dudas, ofrece

una mirada tierna, curiosa. Lúdica.

Una mirada que celebra lo maravilloso

de lo simple.

Screenshot 2026-04-07 at 5_edited.jpg
Screenshot 2026-04-07 at 5.51.30 PM.png

Verónica Bonacchi

Periodista

Visto de lejos, cualquier objeto puede ser

apenas eso: algo sin presente ni pasado,

una pieza más o menos útil.

En “40 objetos cotidianos”, esa distancia

no existe: sabia y lúdica, Débora Zilberman

practica una mirada microscópica y aísla,

en cada uno de ellos, historias, recuerdos,

buenos y malos tragos, vergüenzas,

emociones, que aún siendo personales se

vuelven universales. Y es entonces cuando

una taza, una almohada, una vela, una

copa, pueden ser un mundo.

bottom of page